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domingo, 26 de junio de 2011

La Organera tercera parte.

La Organera Xochipala


La zona arqueológica se encuentra en la región semiárida y montañosa del centro del estado de Guerrero. El poblado está asentado sobre restos prehispánicos y en lengua náhuatl significa “la flor que pinta de rojo”.
La Organera Xochipala, es poco conocida arqueológicamente y ha sido saqueada durante varias décadas, sin embargo, investigaciones recientes permiten esbozar su desarrollo histórico-cultural; sabemos que formó parte de la cultura mezcala.
La Organera Xochipala tuvo su apogeo de 650 a 900 d.C y abarca 18 000 metros cuadrados.
Su surgimiento se debió a varios factores, entre los que sobresale la defensa de su territorio, ya que junto con otros sitios contemporáneos protegió las tierras de cultivo del valle conocido como El Llano.

Descripción
Esta zona arqueológica es representativa de la Cultura Mezcala. El área construida durante su apogeo abarca 18,000 m2, y sus edificios corresponden a un estilo arquitectónico peculiar; algunos cuartos y basamentos están decorados con hileras de piezas circulares de piedras conocidas como clavos; otros con un tipo de tableros en escapulario y, unos más, techados con lajas saledizas, sistema conocido como bóveda falsa:















jueves, 23 de junio de 2011

La Organera Segunda Parte.


Aquí se encuentra uno de los sitios más importantes y explorados de la región conocida como “Cultura Mezcala”, una amplia área que compartió una serie de rasgos culturales que se diseminaron por casi todo Mesoamérica entre los años 650 y 900 d.C.

La zona arqueológica presenta un periodo constante de ocupación que comprende cinco etapas constructivas desde el periodo Clásico Temprano hasta el Posclásico Tardío. 

Las 17 estructuras descubiertas hasta la fecha abarcan una extensión de unos 5,500 m2 y se componen principalmente de conjuntos de edificios de variadas dimensiones que se agrupan en torno a plazas dispuestas en diferentes niveles.
Llaman la atención la gran cantidad de muros cubiertos con clavos de piedra, los detalles ornamentales de talud y tablero que guardan cierto parecido con el “tablero escapulario” de la región oaxaqueña y las tumbas de lajas de piedra construidas con bóveda falsa.


Visita: lunes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. 3 km al sureste del poblado de Xochipala. 53 km al noroeste de la ciudad de Chilpancingo, por la carretera federal núm.95. 























La Organera.


La zona arqueológica de Xochilapa (La Organera).                                                                     Se encuentra en la región semiárida y montañosa del centro del estado de Guerrero. Desde la Ciudad de México se toma la autopista que va a Iguala; después la carretera federal número 95 México-Acapulco. En el kilómetro 190, en la desviación a Filo de Caballo, se recorren 11 kilómetro por carretera pavimentada y 2 kilómetros de terracería. La zona arqueológica se localiza a 3 kilómetros del poblado de Xochipala.
Xochipala recibe el nombre de Los Órganos o La Organera, sin embargo, para diferenciarlo de otros sitios arqueológicos de la entidad, se le agregó el de Xochipala. El poblado está asentado sobre restos prehispánicos y en lengua náhuatl significa “la flor que pinta de rojo”.
La Organera Xochipala, es poco conocida arqueológicamente y ha sido saqueada durante varias décadas, sin embargo, investigaciones recientes permiten esbozar su desarrollo histórico-cultural; sabemos que formó parte de la cultura mezcala.
La Organera Xochipala tuvo su apogeo de 650 a 900 d.C y abarca 18 000 metros cuadrados; sus edificios corresponden a un estilo arquitectónico peculiar; algunos cuartos y basamentos están decorados con hileras de piezas circulares de piedra conocidas como clavos; otros con elementos semejantes a los tableros en escapulario de la zona oaxaqueña y unos más están techados con lajas saledizas, sistema conocido como bóveda falsa.
Su surgimiento se debió a varios factores, entre los que sobresale la defensa de su territorio, ya que junto con otros sitios contemporáneos protegió las tierras de cultivo del valle conocido como El Llano. Se desconocen las causas del decaimiento y abandono de esta antigua ciudad, de la cual se han identificado cinco etapas constructivas que abarcan desde el Clásico Temprano hasta el Posclásico Tardío.
La más antigua se construyó directamente en el lecho rocoso. De esta etapa se han localizado muros o cimientos hechos con grandes bloques de piedra caliza y unidos con mezcla, asociados a fragmentos de vasijas que al parecer corresponden al Clásico Temprano (200 a 350 d.C.), aunque es posible que existan restos más antiguos.
De la siguiente etapa constructiva destaca una pequeña construcción techada con bóveda falsa, tal vez una tumba, así como el esqueleto de un adolescente que estaba sepultado entre las piedras de un muro, y que tal vez constituyó una ofrenda.
La tercera etapa, a la cual se cree que pertenecen la mayor parte de los edificios expuestos, tuvo su máximo desarrollo durante el Epiclásico. La escasa cerámica foránea relacionada con esta tercera etapa parece proceder de Teotihuacan. Un tiesto decorado con la figura de un personaje ataviado con tocado de reptil ha sido fechado entre 650 y 750 d. C.
La cuarta etapa, entre 900 y 1200 d.C., constituye el momento de decadencia del sitio, cuando antiguos palacios fueron reutilizados como habitaciones o graneros y las columnas reusadas como material constructivo para muros y basamentos. La última etapa constructiva ocurrió hacia 1400 d.C.; para esta fecha La Organera Xochipala haba sido abandonada y sus construcciones se encontraban en ruinas.
Durante todas las etapas se elaboró una gran variedad de vasijas de uso doméstico. Entre ellas destaca, por su frecuencia, la cerámica llamada blanca granular, que se caracteriza por su pasta compacta para conservar agua u otros líquidos.
Se han encontrado implementos de piedra, como hachas y cinceles, metates, manos, tejolotes, pulidores, machacadores, puntas de proyectil y navajas de obsidiana, así como punzones de cuerno, hueso y cuentas de cobre de piedra verde y concha; todo esto indica que la zona arqueológica además de cumplir con funciones ceremoniales, civiles y comerciales, estuvo habitada por el grupo dirigente.
Para épocas cercanas a la conquista española, se ha señalado la importancia de la región mezcala como productora de algodón, frutales, sal, semillas (maíz, frijol, calabaza) y sobre todo, de plantas medicinales, figuras y cuentas talladas en piedra verde que seguramente fueron intercambiadas con pueblos asentados en lugares lejanos.















miércoles, 16 de septiembre de 2009

LA ORGANERA

Zona Arqueológica "La Organera"


Rosa Ma. Reyna Robles

El sitio de la Organera-Xochipala es uno de los más representativos y 

mejor investigados entre los pertenecientes a la cultura arqueológica 

Mezcala. Los diversos materiales y datos asociados indican que el sitio 

estuvo habitado por individuos que detentaban el poder político, 

administrativo y religioso de una organización estatal.

 

Guerrero fue el crisol donde se fundieron numerosas y variadas culturas 

prehispánicas. A lo largo y ancho de su accidentado territorio se conservan 

innumerables vestigios arqueológicos de distinta naturaleza y antigüedad, 

muchos de ellos en sitios con características urbanas, como los de La 

Organera-Xochipala. 

A escala local, La Organera-Xochipala formó parte de un sistema de 

asentamientos con arquitectura de mampostería, distribuidos sobre los 

filos montañosos que se desprenden de la meseta de Xochipala, los que 

en conjunto conforman una “ciudad discontinua” de aproximadamente 200 ha. 

Su disposición estratégica obedeció a la necesidad de vigilar y a la vez dejar 

libre la mayor extensión de tierras cultivables de la meseta, conocida como 

El Llano, pues seguramente constituyó, y aún ahora constituye, “el granero 

de la sierra”. A escala regional es una de las zonas más representativas y 

mejor investigadas de la cultura arqueológica Mezcala, cuyos vestigios se han 

localizado en un área de más de 22 000 kilometros cuadrados que incluye la 

Tierra Caliente, las regiones central y norte de Guerrero y los límites con 

Michoacán, estado de México, Morelos y posiblemente Puebla. 

Esta zona arqueológica fue conocida y reportada a fines del siglo XIX por 

William Niven, un explorador de minas de origen escocés que recorrió gran 

parte del suelo guerrerense y llegó a interesase tanto en las “ruinas”, que 

realizó numerosas excavaciones y recobró varios cientos de objetos, entre 

ellos las pequeñas esculturas esquemáticas de piedra que varias décadas 

después se conocerían como de estilo Mezcala. Gracias a su amplitud de 

visión, su conocimiento de las rocas y minerales, sus notas, sus dibujos y 

fotografías, este singular personaje dejó el primer trabajo valioso para el 

conocimiento de la arqueología de Guerrero.

Hacia los treinta del siglo XX se desató una verdadera fiebre por coleccionar 

objetos arqueológicos. En Guerrero los más codiciados por sus cualidades 

estéticas fueron los de piedra con representaciones de templos y palacios, 

diversos animales y utensilios domésticos, pero sobre todo un grupo numeroso

 y heterogéneo en forma de cabezas, máscaras y personajes humanos de cuerpo 

entero. Miguel Covarrubias distinguió varios estilos entre las representaciones 

antropomorfas; a uno de ellos “de carácter puramente local e inequívoco” 

lo llamó de estilo Mezcala. El coleccionismo de estas piezas se incrementó 

en las décadas de 1960 y 1970, cuando en la localidad de Xochipala 

prácticamente todos los pobladores hicieron del saqueo una de sus actividades 

principales. Para obtenerlas se debieron destruir cientos de edificios, pues se 

calcula que hasta los años ochenta se sustrajeron más de veinte millares de 

estas piezas, las que se encuentran en colecciones particulares y museográficas 

de México y de varias partes del mundo.

 





















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Sabias que el Idioma Español que se Habla en Mexico es el resultado del Español de España y El Idioma Nahuatl de Los Mexicas? Es por esa raz...